¿Cuál es el impacto del gas butano en el medio ambiente?

No hay duda de que todos los tipos de gas que se emplean para disfrutar de calefacción o agua caliente en el hogar son contaminantes. Pero los niveles no son los mismos si se compara el gas natural con los gases licuados de petróleo (GLP), como el propano o el butano. Así, a continuación, te ofrecemos datos importantes sobre el butano y su impacto en el medio ambiente. 

¿Qué es el gas propano y cuáles son sus componentes? 

El butano se obtiene por medio de la extracción del gas natural y de la destilación del petróleo. Además de este, contiene propano, isobutano y etano. En el mercado se conoce popularmente como la energía de los pobres, sin embargo cuenta con un alto poder calorífico, además de ser incoloro e inoloro. 

Su distribución se lleva a cabo mediante las famosas bombonas de acero, las cuales se puede adquirir desde 12,5 kg las más grandes hasta 6 kg las más pequeñas. De esta forma, a diferencia del gas natural, se adecúa mucho más a los usos.

Otra de las ventajas del mismo es que está disponible en todas las zonas de la Península Ibérica. Para disfrutar de él, tan solo tienes que ponerte en contacto con la distribuidora o acudir a algún punto de Repsol para comprarlo, por ejemplo. 

¿El butano contamina más que el gas natural? 

Lógicamente, la huella de carbono del gas natural es significativamente menor a la del butano. De acuerdo a los expertos, esto se explica por la canalización. El gas natural se transporta por medio de canales, siendo así su distribución más eficiente. 

En el caso del butano, se precisa de un vehículo para que llegue a los domicilios. Solo por la utilización de estos medios ya se están emitiendo más gases que favorecen la contaminación. 

Por otro lado, si se pone atención en los componentes, los volúmenes de etano de las bombonas de butano son mayores que en el gas natural. Este componente, derivado del metano, es uno de los principales gases de efecto invernadero. Su efecto negativo es 21 veces superior a la emisión de C02. 

En lo que se refiere al dióxido de carbono, de acuerdo a estudiosos en la materia, de las distintas fuentes de energía empleadas para cocinar, el gas natural es el que menos cantidad de este gas emite, seguido de cerca por el gas butano y la electricidad

Sumado a ello, el gas butano goza de más cantidades de dióxido de azufre y hollín que otros combustibles fósiles. Además de que la inhalación de este último es perjudicial para la salud humana, mezclado con la lluvia se transforma en ácido sulfúrico, lo que puede derivar en lluvia ácida. 

De este modo, igual que se comparan los precios de electricidad independiente de que residas en Madrid, País Vasco o en Cataluña, lo mismo se tiene que realizar con el tipo de gas. Pero además de ello, es bueno velar por aquel que cubre tus necesidades y a la vez tiene un menor impacto en la conservación del medio natural. 

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