¿Cómo afecta el gas natural al medio ambiente?

A nivel general, el gas natural es menos contaminante que otros tipos como el carbón, el petróleo. No obstante, su composición química varía dependiendo de dónde se extraiga.

Su extracción, directamente de la naturaleza, hace que contenga unas cantidades de azufre o mercurio mucho menores que sus competidores en el mercado. Dados los avances en la canalización, es posible disfrutarlo prácticamente en la totalidad del territorio español, con la excepción de las Islas Canarias. 

En las viviendas, la inclusión está aumentando a ritmos de escándalo, gracias a las tarifas de las compañías de gas natural. De hecho, ya está presente en 7 millones de inmuebles de los 22 que hay en España. A nivel doméstico, es empleado para tareas tan básicas como cocinar, disfrutar de calefacción y agua caliente sanitaria. De la misma forma, también se usa como combustible en los vehículos. 

¿De qué está compuesto el gas natural? 

Técnicamente, el gas natural es un hidrocarburo formado por principalmente por metano, pero entre sus componentes también se encuentran otros como: 

  • Nitrógeno 
  • Etano 
  • Dióxido de carbono 
  • Agua 
  • Butano y propano, en muy pequeñas dosis 
  • Mercaptanos 
  • Trazas de hidrocarburos pesados 

Este se extrae directamente de fuentes naturales. Desde que se recoge a través de los yacimientos hasta que se distribuye en los distintos puntos de consumo, no sufre ningún proceso de transformación. De esta manera se considera el más limpio y puro, pero ¿es oro todo lo que reluce? 

¿El gas natural también deteriora el medio ambiente? 

Como ya se ha comentado, además de diferir en el precio, el gas natural es menos contaminante que los gases licuados de petróleo. Pero el hecho de que disponga de menos componentes perjudiciales para la atmósfera, no implica que sea beneficioso para el medio natural. 

Los expertos han comprobado que, en la primera fase de extracción, el metano que contiene se quema, contribuyendo así al cambio climático. Esto se debe a la utilización del fracking

El fracking es una técnica de extracción del gas y del petróleo generando fisuras en el suelo. Por medio de las mismas, el gas fluye más rápido hasta el exterior y es más sencilla su extracción a través de un pozo. 

De esta forma, al tratarse de una perforación, aumentan las posibilidades de escape de gas y contaminación de las aguas de los ríos y acuíferos. Además, fomenta la contaminación acústica y la presencia de terremotos. Relacionado con ello, la puesta en marcha de estos pozos de grandes dimensiones repercute en la fauna y flora de la zona. 

El Tribunal Supremo abrió las puertas a las comunidades autónomas para que prohibieran este tipo de extracciones en los territorios. Castilla La Mancha fue la primera y a ella le siguieron otras como Cantabria, La Rioja, Cataluña, País Vasco etc. 

A nivel mundial, en países como Estados Unidos, Francia, Bulgaria, Alemania, Irlanda, Brasil, Panamá o Uruguay, entre otros muchos, también se votó a favor de su prohibición. 

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